Altos de Lircay y camping gourmet

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Con Nico somos muy aficionados a subir cerros y salir a pasear a la naturaleza. Cuando podemos nos escapamos a un trekking por ahí y buscamos nuevas rutas que caminar y paisajes que fotografiar. Cuando volví de Londres a vivir a Chile nuevamente, estaba con una carencia de montaña impresionante; nunca me había pasado, pero sentía que extrañaba estar en los cerros y sentir la montaña. Así que durante los primeros meses de haber regresado salía prácticamente todos los fines de semana a subir un cerro diferente, con cumbres entre los 2.500 y 3.000 msnm.

Los últimos cerros que subí fueron a mediados del 2013, pero tuve dos malas experiencias que me han alejado un poco de la montaña. En una nos salió un tipo muy raro y sospechoso que no era montañista y andaba armado, y en la otra nos perdimos en medio de una niebla densa que cubrió todo el cerro. Después de esos dos episodios me empecé a poner muy nerviosa cada vez que estaba en el cerro y me sentía extremadamente vulnerable, así que dejé de salir a la montaña.

Ahora prefiero ir a lugares que son un poco más transitados, con rutas definidas y también a pasear y sacar fotos en una onda más relajada. Ya no estoy tan full montañista, pero igual disfruto de la naturaleza y de la idea de pasar una noche bajo las estrellas acampando por ahí.

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Eso si, cuando salimos a este tipo de aventuras con Nico siempre terminamos discutiendo de lo mismo: la comida. Si fuera por mi, yo me llevaría hasta los ingredientes para hacer pan. Me fascina la idea de un camping gourmet; el romanticismo de comer algo rico al aire libre frente a una fogata; el desafío de cocinar a lo primitivo, directo al fuego; y el placer de tomarse un vinito en la noche para calentar el cuerpo antes de dormir.

Pero Nico que es experimentado montañista y escalador de roca lo único que ve en mi lista de compras es el peso que tendremos que cargar en las mochilas mientras caminamos hasta el camping. Él está acostumbrado a salir y llevar lo mínimo de peso, a alimentarse con comida liofilizada, y a minimizar en absoluto la carga. Pero yo no puedo; la comida es parte fundamental de cualquier experiencia, así que prefiero caminar con un par de kilos más en la mochila un rato, pero gozarme una buena cena al final del día. Al final las cosas que uno recuerda son esas, como una vez que hice una cazuela a 3.000 metros de altura para 5 geólogos, o la cena de año nuevo de 3 platos que hicimos en Choriboulder (Valle de Las Arenas), o el momento que supe que Nico era el hombre perfecto para mi cuando sacó un Ardbeg single malt y un queso azul en nuestra primera cita en el Cajón del Maipo.

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Al final para este viaje a los Altos de Lircay transamos y llegamos aun punto medio como buena pareja que somos. Igual llevamos cosas ricas pero livianas y fáciles de cocinar. Todo bien porcionado para no tener que traernos las sobras, y obvio que una botellita de vino para el frío. Al final comimos rico y lo pasamos muy bien. fue un paseo precioso y además en una época esplendorosa, con todos los árboles de colores, la temperatura perfecta y sin nieve aún. El único pero fue que como era Semana Santa había un poco más de gente que lo que hubiésemos querido, entonces en las noches el tema del ruido y la fiesta en el bosque era medio molesto. Pero nada terrible.

Para nosotros valió la pena igual porque hace mucho tiempo que queríamos ir a los Altos de Lircay. Por varias razones cada vez que planéabamos el viaje y teníamos todo listo, a último minuto se nos caía el paseo. Nos pasó dos veces antes y en dos años distintos, pero la tercera es la vencida dicen por ahí. Este año aprovechamos el feriado de Semana Santa y partimos con todo a disfrutar un fin de semana outdoors.

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Los Altos de Lircay es un Reserva Nacional, lo que implica que es un área protegida y administrada por la Conaf. Son más de 12 mil hectáreas que comprenden bosques, montañas, ríos y lagunas, enclavadas en la cordillera de la Región del Maule. Para llegar hasta allá hay que tomar la Ruta 5 desde Talca y enfilar por la Ruta Internacional Pehuenche, pasando por San Clemente (donde vive mi hermano), y subiendo hasta Vilches que a su vez se divide en Vilches Bajo, Vilches Medio y Vilches Alto. Vilches en su conjunto es bastante sencillo y principalmente son cabañas y sitios de camping a lo largo del camino, con uno que otro kiosco entre medio.

Hacia el final de Vilches está la entrada a la Reserva Nacional, donde hay que registrarse y pagar. Nosotros por dos noches de camping, y entrada con auto gastamos $14.000 entre los dos (osea, $3.500 diarios por persona). Es un panorama que además de lo entretenido es barato, y el camping del lugar es súper cómodo y tiene muy buenas instalaciones también (electricidad en cada sitio, estacionamiento en cada sitio, baños, duchas y lavadero).

Las principales rutas de caminata son la Laguna El Alto, el Enladrillado, el Valle del Venado, Antomahuida y Retrincura. Nosotros hicimos las dos primeras y nos preparamos con un sitio muy bueno que tiene muchas rutas de trekking en Chile que se llama WikiExplora. Lo recomiendo muchísimo para quienes gocen con el trekking, o quienes quieran empezar pero no sepan cómo o por donde. WikiExplora te lo explica todo.

La ruta que nosotros hicimos (Enladrillado – Laguna El Alto) la hicimos en un día. A las 8 de la mañana ya estábamos caminando y a las 4 de la tarde de regreso en la carpa. Esta ruta va sobre un antiguo camino de arrieros y hoy hay un tramo de 19 kms que es parte de Sendero de Chile. Este se inicia en la administración de la reserva y sube hacia la alta cordillera de El Peine. En un principio hay una bifurcación que te lleva al Enladrillado o a la Laguna del Alto; cualquiera de los dos caminos sirve para hacer la ruta completa ya que arriba se unen por un sendero que va en el filón de los cerros y que es aproximadamente una hora de caminata entre ambos lugares.

Nosotros subimos por el Enladrillado primero y la vista desde arriba es maravillosa. Se ve muy cerca el volcán Descabezado Grande, el Cerro Azul y el Valle del Venado.

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Almorzamos unos sandwiches con esta hermosa vista y luego de una pausa reponedora seguimos rumbo hacia la Laguna El Alto. En el camino nos fuimos encontrando con paisajes muy diferentes, desde la parte baja que parece bosque valdiviano húmedo y frondoso, hasta los bosques de lenga, sólidos y coloridos, y finalmente los ñirres rojos de la Laguna El Alto absolutamente seca y rocosa. Un paisaje alucinante y que vale mucho la pena conocer.

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Al final de esta larga e intensa jornada de caminata yo sabía que una rica comida sería la mejor recompensa a todo el esfuerzo. Cuando veníamos de vuelta salivábamos pensando en los deliciosos ñosquis que nos comeríamos, así que apenas llegamos empezamos a preparar todo para comer. Estábamos con tanta hambre y tan cansados que a las 6 de la tarde estábamos cenando y a las 8 durmiendo.

Lo bueno de los ñoquis es que es una receta facilísima para hacer en casa o en cualquier lado. Para casos como un camping se pueden llevar ya preparados o pueden comprar los que vienen listos para cocinar. Nunca serán tan ricos como los que hace uno mismo, pero salvan en urgencias. Lo mejor siempre será hacerlos en casa y prepararlos un par de horas antes de comer para que estén ultra frescos. Son ideales para cuando nos visitan amigos o familia, ya que es un plato abundante y contundente, delicioso y combinable con todas las salsas. El secreto está en las papas. Revisa la receta que sigue a continuación y te cuento los detalles.

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Ñoquis de papa

Porciones 4
Tiempo de preparación 45 minutes
Tiempo de cocción 1 hour, 10 minutes
Tiempo total 1 hour, 55 minutes
Dieta Vegetarian

Ingredientes

  • 900 Grs. papas (aprox. 4 papas grandes)
  • 1 1/2 Taza harina blanca
  • 2 Yemas de huevos de gallina feliz
  • 1 Cucharadita sal

Preparación

1. Lava las papas y pínchalas con un cuchillo o tenedor. Ponlas con cáscara en el horno a 200°C durante 1 hora o hasta que estén blandas. Este es el principal secreto para unos buenos ñoquis, las papas se deben cocer al horno y no en el agua. Con esto lograrás una masa más seca, por lo que no necesitarás tanta harina en la mezcla posterior. Unos ñoquis con mucha harina normalmente son más duros y latigudos, por lo que mientras menos harina mejor.
2. Una vez que las papas están listas, pélalas aún tibias y pásalas por una máquina para hacer puré, o bien muélelas en una fuente con un tenedor. Otro secreto para unos buenos ñoquis es moler la papa y hacer la mezcla con harina cuando la papa aún está caliente. Se muele más fácil y la mezcla final es más suave.
3. En un bowl agrega el puré de papas, las dos yemas y la cucharadita de sal. Agrega 3/4 del total de la harina y mezcla con una cuchara.
4. Transfiere la masa a una superficie enharinada y amasa con las manos brevemente. No sobre amases la masa ya que corres el riesgo de que los ñoquis queden duros. Agrega el resto de la harina a medida que lo necesites, pero si te sobra no hay problema. No es necesario usarla toda.
5. Divide la masa en porciones iguales del tamaño de un puño, y con cada una de esas bolitas, estírala y forma un lulo de masa. Dependiendo del grosor de ese lulo será el grosor de tus ñoquis, así que calcula bien el tipo de bocado que quieras a la hora de comer.
6. Corta el lulo en pedacitos iguales de aproximadamente 2 cms de largo y completa el mismo proceso con toda la masa.
7. Si bien los ñoquis están listos al terminar el paso anterior, puedes jugar con un tenedor a aplastarlos un poquito y crearles una textura dentada por un lado. La otra opción menos compleja, es apretarlos al medio con el dedo y doblarlos suavemente, con lo que quedan más redonditos. Yo normalmente les doy una forma como ovalada y listo.
8. Si no los vas a cocinar inmediatamente, te recomiendo que los guardes en una bandeja enharinada dentro del refrigerador, por un máximo de 3 horas antes de cocerlos. Así no pierden la frescura y la masa no se seca.
9. Finalmente para cocinarlos, calienta una olla grande con agua y sal. Cuando hierva agrega los ñoquis uno a uno para que no se peguen. Una vez que salgan a flote (2 minutos) están listos, así que los puedes servir inmediatamente. A mangiare bene!

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