Doble Pirámide Alimentaria: Saludable para las personas, Sustentable para el planeta

Old man's hands holding a crate full of fresh and raw vegetables-carrot, tomato, turnib, parsley, dill and lettuce. Field with lettuce plants on background.

El mundo se enfrenta a una grave situación alimentaria que no podemos dejar de ignorar. Nunca antes en la historia de la humanidad habíamos tenido índices de salud tan malos y un sistema alimentario tan quebrado.

El sistema alimentario como lo conocemos hoy, es el resultado de un proceso de transformación de la agricultura a un sistema diseñado para maximizar el retorno económico a través de prácticas de cultivo intensivas, basado en monocultivos de nuevas variedades de trigo, maíz, soya y arroz, más resistentes a los climas extremo, y altamente dependiente del uso de fertilizantes, plaguicidas, riego tecnificado y energía no renovable.

Esto ha tenido como consecuencias un grave impacto a nivel ambiental, tanto en degradación de suelos, uso excesivo de agua, emisiones de gases de efecto invernadero, pérdida de la biodiversidad, así como a nivel social a través de la pérdida de calidad nutricional de los alimentos y su consiguiente impacto en la salud y bienestar de las personas.

La dieta contemporánea, basada principalmente en el consumo de productos procesados y ultraprocesados, ha causado estragos a tal nivel en la salud de las personas, que hoy los problemas asociados a malas dietas son vistos como una pandemia global. Por cada persona desnutrida en el mundo, hay dos personas con sobrepeso u obesas; estamos hablando de personas que por primera vez en la historia de la humanidad tendrán una menor expectativa de vida que sus padres, y debido a que el sobrepeso y la obesidad son responsables de casi el 70% de las muertes, se prevé un aumento significativo en el gasto de salud pública asociado al tratamiento de enfermedades crónicas no transmisibles tales como el cáncer, la diabetes, la hipertensión, y otras complicaciones cardiovasculares.

barilla double food pyramid

Vivimos un momento en que necesitamos transformar radicalmente la forma en que producimos y consumimos los alimentos. Y un buen lugar para partir es nuestra propia mesa, adoptando dietas sostenibles que sirvan un doble propósito, hacerle bien al planeta y a los seres humanos, entendiendo por fin que la comida y la salud están estrechamente relacionadas.

Es en este contexto que surge el modelo de la Doble Pirámide Alimentaria y Ambiental desarrollado por la Fundación BCFN (Barilla Center for Food & Nutrition), una fundación italiana que se dedica a la investigación en temas de sustentabilidad alimentaria.

La propuesta doble pirámide alimentaria y ambiental resalta los vínculos extremadamente estrechos entre dos aspectos de cada alimento: su valor nutricional y el impacto ambiental que tiene a través de las etapas de su producción y consumo. La lógica es simple: los nutricionistas recomiendan los alimentos con un menor impacto ambiental por sus beneficios para la salud, mientras que los alimentos con un alto impacto ambiental deben consumirse con moderación debido a los efectos que pueden tener en nuestra salud.

La pirámide alimentaria encaja perfectamente con la pirámide ambiental, alentándonos a comer frutas y verduras, cereales integrales, legumbres, aceite de oliva extra virgen y productos lácteos. Hacia la cima de la pirámide hay queso, carnes blancas, pescado, huevos y galletas. Estos son alimentos que necesitamos tratar de consumir menos: proporcionan nutrientes importantes, pero debemos mantener la cantidad que comemos bajo control para evitar que tengan efectos negativos en nuestra salud y el medio ambiente, ya que corresponden a actividades productivas de alto impacto ambiental en términos de uso de agua, emisiones de gases de efecto invernadero, uso de suelo, entre otros.

Tomar conciencia de la profunda relación que existe entre medio ambiente y salud es muy importante para cambiar nuestro sistema alimentario. La decisión está al alcance de todos, y no es tan compleja como se piensa. Vivimos en un país privilegiado en términos de acceso a frutas y verduras variadas, y tenemos la posibilidad de ejercer ese cambio de paradigma tres o cuatro veces al día, cada vez que comemos. La próxima vez que vayas al supermercado, recuerda la doble pirámide alimentaria y ambiental e intenta ajustar tu compra a los principios que mejor le hacen a tu salud y el planeta.

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