Cómo Empezar una Dieta Vegetal – Capítulo 2: Transición

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Nunca es fácil embarcarse en un cambio de hábitos. Toma tiempo, dedicación y constancia, tres elementos que suelen ser escasos en mundo de hoy. Andamos corriendo contra el tiempo, ocupados hasta en nuestros tiempos libres, pegados a las pantallas y cada día más desconectados de lo que realmente importa: nuestro bienestar.

En medio de esa vorágine, es clave escucharse y hacer caso a esas sensaciones de guata que te dicen que por ese camino no va la cosa, que hay que remendar el rumbo. Para algunos el cambio será más grande que para otros, involucrando más o menos aspectos de su vida y tomando más o menos tiempo. No importa cuán titánica parezca la tarea al comienzo, hay que partir por empezar.

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Partir con nuestra alimentación es una buena idea, ya que comer es algo que hacemos todos los días, por lo menos 3 veces al día, y pequeños cambios nos traerán grandes beneficios. Comer más saludable y llenar nuestro plato de verduras, granos integrales y semillas, nos hará sentir más livianos y con más energía para enfrentar otros procesos de cambio más transformacionales.

Con algo de planificación, te será fácil pasar a una dieta más vegetal. Verás que se puede obtener todos los nutrientes que necesitas de fuentes vegetales y que puedes prescindir de los alimentos refinados y preparados, sin sentir que te estás perdiendo algo. Acá te dejo algunas estrategias de transición, que se pueden aplicar a la alimentación, pero también a cualquier otro cambio en el que te embarques.

Empieza con pequeños cambios

Para la mayoría, la transición hacia una dieta vegetal es un proceso gradual. Una forma perfecta de empezar es practicando el “Lunes sin Carne”, innovando con verduras, legumbres y frutas el primer día de la semana, y así después ir incorporando los martes, miércoles y todos los demás. Otra forma es empieza con una comida 100% vegetal al día y luego pasar a dos, y tres, o hasta que sientas que ya alcanzaste tu objetivo. Si esa es tu vía, te recomiendo leer el libro VB6 (Vegan Before 6) que escribió Mark Bittman, donde postula que una buena forma de generar cambios de hábito y comer mejor es ser vegano hasta las 6 de la tarde. Después de esa hora, lo que quieras. También tiene muy buenas recetas veggie para mantener la innovación en tu cocina. Finalmente, otra forma de empezar con estos pequeños cambios es intentando reemplazar los peores productos de tu dieta como las bebidas, y los productos altamente procesados, por uno o dos platos de verdura fresca en cada comida.

Este esquema me gusta mucho porque es una buena guía y camino a seguir:

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Come vegetales

Si, come muchos vegetales, pero anda de a poco también. La fibra adicional propia de una dieta vegetal puede ser un choque para el organismo en las personas acostumbradas a comer alimentos preparados poco saludables, mucha carne y pocas verduras, frutas y cereales integrales. El aumento gradual de la ingesta de fibra puede ser muy beneficioso si eres proclive a los trastornos digestivos, sobre todo si lo acompañas de una ingesta diaria de 2 a 3 litros de agua. Intenta comer un buen plato de ensalada cada día y que las ensaladas pasen de ser el acompañamiento al protagonista de tu mesa. Aumenta la cantidad de legumbres, frutas y verduras, y disminuye la de carne, lácteos o huevos de forma paulatina. Lo mejor es ir probando como se adapta tu organismo a los diferentes alimentos y ver cuáles te caen mejor que otros. ¡Lo último que quieres es sentirte mal con este nuevo estilo de vida!

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Diseña un plan

Si eres nuevo en esto, debes diseñar un plan alimenticio. Si planificas las comidas y dedicas parte de tu tiempo libre a cocinar, te resultará más fácil no recaer en los malos hábitos. Si dispones de ingredientes sanos y preparas porciones con anticipación, será menos probable que termines cediendo y pidas la socorrida pizza. Una buena técnica es dedicar la tarde del domingo a cocinar una gran olla de legumbres y otra gran olla de granos, o una sopa, o un guiso de verduras que luego puedes porcionar y congelar. Así, en la semana cuando no tengas tiempo, descongelas y ya tienes solucionado el tema de qué comer.

Busca inspiración

Páginas web, revista, blogs, libros de cocina y el favorito de muchos: Instagram. Encontrarás inspiración en todas partes, sólo tienes que buscarla. No tengas miedo de probar cosas nuevas, lo peor que puede ocurrir es que no te guste un determinado plato y no lo vuelves a preparar. Una buena manera de ir probando nuevos veggies es suscribiéndote a un sistema de cajitas de verdura semanales como Brotes del Monte o Huertas a Deo. Ellos te van avisando qué frutas y verduras de estación están disponibles y tú elijes el mix que más te guste. Así, siempre estarás variando lo que comes, y te motivarás a improvisar con las cosas nuevas que la naturaleza nos va regalando mes a mes.

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Explora nuevos territorios

La dieta vegetal te ofrece la oportunidad de conocer lugares en los que nunca has estado. Salir fuera de la zona de confort, innovar y probar una multiplicidad de sabores. Tanto si vas a un restaurante hindú como si compartes unos aperitivos orientales con un grupo de amigos, verás que hay muchas cocinas en las que se ocupa muy poca carne (o nada) y en las que el plato fuerte son las verduras y los cereales integrales. Incluso, hoy en las nuevas parrilladas, también hay muchas opciones para vegetarianos y veganos, con ricos zapallos asados y otras verduras. Cuando estés falto de opciones, vuelve siempre a la clásica cocina mediterránea que en sus preparaciones incluye verduras del huerto, ensalada en todas sus comidas, pan del día, sopas sustanciosas y guisos preparados sobre una base vegetal.

Avanza a tu ritmo

Ten en cuenta que adoptar una dieta vegetal es un proceso, y cada uno vive ese proceso a su manera. Abre la mente y el corazón, y concéntrate en buscar la salud y felicidad a través de una alimentación saludable. Antes o después te toparás con obstáculos: cuando salgas de viaje, cuando alguien te invite a su casa, o cuando estés exhausto o hambriento y sientas la tentación de recurrir a la comida rápida que saca de apuros. Si te sales un día de la dieta vegetal tampoco es tan grave, vuelve a empezar el día siguiente y listo. Cualquier cambio para mejor será positivo. No seas duro contigo mismo y hazlo lo mejor que puedas.

Date un gusto

¿Echas de menos la carne o una chanchada? Pues date un gusto.  En línea con lo anterior, no hay que ponerse extremista y que un cambio positivo termine convirtiéndose en fuente de estrés y ansiedad. A medida que avances con el desafío, puedes ir dejando un día a la semana para salirte de todo y satisfacer antojos y ganas de comer algo no tan saludable. ¡En el equilibrio está la clave!

En el próximo capítulo de esta serie de posts enfocados en cómo empezar una dieta vegetal, revisaremos la importancia de tener una buena despensa con diferentes granos integrales, legumbres e ingredientes a los cuales echar mano para preparar los platos más deliciosos. ¡No se lo pierdan!

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, Amante de la comida sana y hecha en casa. Promotora de la sustentabilidad alimenticia y del movimiento del campo a la mesa.

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