Ensalada Thai

ensalada cruda thai

Hace unos días conversaba con un amigo sobre el interesante tema de los ciclos anuales, sus inicios y sus cierres. Dentro de la conversa, él mencionó que los pueblos indígenas ancestralmente han celebrado el año nuevo y el cambio de un ciclo a otro con el solsticio de invierno. Es una fecha en la que se celebra el renacimiento del año en lo que se refiere a la dualidad vida-muerte, renacimiento de nuevas deidades y nuevos comienzos.

El solsticio de invierno corresponde al instante en que la posición del sol en el cielo se encuentra a la mayor distancia de la tierra, lo que en términos concretos corresponde a la noche más larga del año. Según el hemisferio, el solsticio de invierno tiene lugar entre el 20 y 23 de diciembre para el norte, y entre el 20 y 23 de junio en el hemisferio sur. En esta última fecha en América Latina es cuando se celebran numerosas festividades indígenas, tales como el We-Tripantu (Año Nuevo Mapuche), el Inti Raymi (Fiesta del Sol Inca), Tiahuanaco (Retorno del Sol en Bolivia), entre otras.

pepinos y zanahorias

En el hemisferio norte una de las fiestas más populares en torno al solsticio de invierno es precisamente la Navidad. A pesar de que es una celebración de origen cristiano, en los últimos años se ha reconocido que en esta celebración se conjugan elementos folclóricos de diversas culturas como el Hogmanay escosés y el festival Beiwe finlandés, entre otros.

En medio del crudo invierno del hemisferio norte, hace mucho sentido celebrar este tipo de festividades. Es una época de frío, poca luz y baja energía. La tendencia natural es a refugiarse dentro de las casas, “hibernar”, y gastar la menor cantidad de energías posible durante los meses más duros, para luego celebrar la llegada del un nuevo ciclo y el renacer del sol, con una fiesta, regalos y mucha comida.

spiralizer

A medida que el cristianismo se fue expandiendo por el mundo, la Navidad pasó a ser cada vez más popular y se fue asumiendo como celebración de fin de año en muchas culturas. Otro elemento que se suma a esta ecuación es el hecho de que el Calendario Gregoriano (que es el calendario como lo conocemos hoy), fue creado en Europa y difundido al resto del mundo a través de los procesos de colonización e influencia cultural. Diciembre quedó como el último mes del año calendario, y poco a poco el paso del tiempo desde el punto de vista “civil” fue reemplazando al religioso.

Fast forward cientos de años, y nos quedamos a nivel global con que la Navidad es la fiesta oficial de celebración de fin de año, que cae en diciembre y se celebra con mucha comida enjundiosa y regalos, sin importar las particularidades locales de cada región como el clima y las vacaciones de verano.

Por lo tanto, desde el punto de vista más natural y de los ciclos primigenios, en el hemisferio sur estamos al revés con ese calendario “civil”.  Nuestro cambio de ciclo, energéticamente hablando, sigue siendo en el solsticio de invierno (20-23 de junio), por lo que a pesar de que en diciembre técnicamente se termina un ciclo de calendario, a mi por lo menos siempre me ha costado mucho asumir que es el fin de un ciclo energético o humano y que por tanto hay que celebrar como se celebra normalmente la Navidad.

ensalada cruda pepinos y zanahorias

Hasta esta semana que tuve esta conversación con mi amigo, nunca había pensado que todo esto que les cuento podría haber sido una de las razones de por qué no me gusta mucho la Navidad en el hemisferio sur. Siempre había pensado que la Navidad es bastante extraña y absurda por estos lados, como que no calza. Pero siempre le había echado la culpa a las olas de calor, el frenesí del fin de año laboral y la locura de las compras. Pero ahora todo me hace mucho más sentido.

Igual es imposible restarse de las celebraciones de Navidad, aunque no nos gusten mucho (nunca tan Grinch), pero si me parece que es relevante hacerse estas preguntas y entender de dónde vienen las tradiciones, por qué celebramos lo que celebramos, y qué hay más allá de lo establecido a nivel global por una cultura hegemónica como es la occidental. Y en lo práctico uno también puede hacer ciertas modificaciones para pasar esta época del año más cerca de lo que uno cree o siente. En mi caso, esas modificaciones tienen que ver con no caer en el consumismo ni entrar a centros comerciales a comprar regalos (los hago yo o regalo algo simbólico artesanal), y cambiar la forma que comemos en estas fechas.

ensalada thai

Al igual que el año pasado, este 2015 también les traigo un menú navideño a la CiudadanaB y un poco alternativo. Platos vegetarianos, simples de hacer y sin usar el horno. Pensados para pasar una navidad sencilla, rica, y más auténtica con las particularidades de nuestro entorno, aprovechando el frescor y los sabores que nos regalan los productos de estación de verano. Una entrada, un fondo y un postre con los que van a deleitar a toda su familia. Bon Appetit!

ensalada cruda thai

Ensalada Thai

Porciones 6
Tiempo de preparación 15 minutes

Ingredientes

Aliño

  • 1 Cucharada salsa soya
  • 1 Cucharadita vinagre de arroz
  • 1 Cucharadita salsa de pescado (dejar fuera para opción 100% vegetariana)
  • 1 Cucharada aceite de sésamo
  • 1 Limón sólo su jugo
  • 1 Cm jengibre fresco molido
  • 2 Cucharadas tahine

Ensalada

  • 6 Zanahorias
  • 2 Pepinos
  • 1/2 Taza cilantro fresco (sólo las hojas, sin tallos)
  • 6 Cucharadas maní machacado

Preparación

1. Usando una spiralizer o un pelador de verduras, corta las zanahorias y pepinos para que parezcan noodles o tiritas. Mezcla todo en una fuente grande.
2. En un bowl pequeño mezcla la salsa soya, vinagre de arroz, salsa de pescado, aceite de sésamo, jugo de limón y jengibre. Revuelve bien y deja reposar para que los sabores del aliño se mezclen bien.
3. Justo antes de servir la ensalada, agrega las hojas de cilantro picadas, el aliño y las cucharadas de tahine. Revuelve todo bien para que los aliños y el tahine impregnen las verduras.
4. Finalmente, sirve una porción en cada plato y encima agrega el maní machacado.

2 Comments

  1. Mucho sentido me hizo tu post hoy! Normalmente aprovechaba los días de Navidad para escapar de la ciudad y cargarse de energía para una nueva temporada laboral. Escapar también, de la locura que es la ciudad en estos meses.
    Viviendo en Patagonia el sentido es distinto. El solsticio de verano es el día más largo y se nota y se disfruta. Por un lado toda la gente está en las calles disfrutando del exterior y por otro lado, los días están fríos, por lo que igual existe ese sentido de hibernación.
    No sé, aun estoy descubriendo el ciclo adecuado, jajaja.

    • Jajaja es verdad!! Debe ser todo muy diferente en la Patagonia, un mundo aparte.
      Que rico que estés descubriendo y disfrutando por allá, yo he amado esa zona cada vez que voy y me encantaría poder pasar más tiempo ahí para descubrir todo lo que tiene para ofrecer, pero igual me tinca rudo. Te admiro por el mega cambio!!! :)

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