Lima la sabrosa

Ceviche de conchas negras
Cuando viajo a algún lugar nuevo, parte de mi ruta la define la comida. Antes de pensar en museos, barrios o alojamiento, pienso en dónde están los principales mercados, en cuáles son los buenos cafés para tomar desayuno, los restaurantes imperdibles y los bares locales donde encontrar una buena IPA. En base a eso coordino todo lo demás, pero siempre  me pasa que las tres comidas del día son insuficientes para abarcar todo lo que quiero probar.

Lima no fue la excepción a la regla; si hubiese podido me inventaba tres comidas más al día con la excusa de seguir comiendo delicias locales, porque desde el día que llegamos no paramos de gozar. Realmente es impresionante lo que sucede en Lima, y con todo lo que me gusta viajar y comer, nunca me había tocado una ciudad donde hay decenas de excelentes restaurantes que todo el mundo conoce y te recomienda, además de los mercados, las picadas, los puestos callejeros, etc. Una variedad sin fin para satisfacer a todos los bolsillos. Con sólo tres días en la ciudad nos fue muy difícil seleccionar unos pocos, pero aquí les cuento como fue nuestra ruta culinaria por Lima.

El día que llegamos nos fuimos direco a La Lucha, Sanguchería Criolla en Miraflores. Nos habían hablado mucho de estos sandwiches peruanos y como queríamos algo rápido y sencillo nos fuimos a uno de los locales de Miraflores (tienen tres).

La Lucha

Esta sanguchería abrió en Lima el año 2009 y su foco son las preparaciones a leña, donde se cocinan a fuego lento chicharrones, pavos y asados de carne. Los sandwiches son muy sencillos pero deliciosos, y te salvan al paso cuando el hambre arrecia. Está siempre llena y la fila para pedir es casi obligatoria. Sin embargo, la espera no es muy larga y la cosa fluye rápido. Si estás apurado te puedes parar a comer en la barra, pero si tienes tiempo te puedes sentar adentro o afuera del local a disfrutar cada bocado de estos sandwiches. Muy recomendables los camotes fritos que puedes pedir de acompañamiento, que además vienen con cinco salsas exquisitas.

Ese día comimos también en el Pescados Capitales, cuya carta es muy entretenida e innovadora. Los platos están presentados según cada pecado, con una mezcla de sabores, texturas y productos del Perú, todos enfocados en destacar el protagonismo de los pescados y mariscos como especialidad.

Para partir nos pedimos dos piscos sours maravillosos, con una entrada llamada Generosidad: Cebiche Capital 3×3, que trae salmón, atún y lenguado con una salsa a las tres cebollas: blanca, roja y china; y a los tres ajíes: amarillo, limo y rocoto. ¡Delicioso! De fondo cada uno escogió un plato de pescado según los ingredientes que más nos llamaban la atención, pero que curiosamente coincidían con los pecados más adhoc para cada uno. Nico se pidió la Gula: Chita Pantagruélica, que es una chita a la parrilla que viene sobre una cama de papas panaderas y salsa de ajo y legumbres. Por mi lado me pedí el Trabajolismo: Paiche Hiperactivo, que es un filete de paiche a la parrilla sellado con aceite de cecina ahumada, con salsa de cocona, chonta y ají charapita, coco y chonta a la parrilla acompañado de quinoa con cecinas. ¡Una maravilla, y sorprendente la cantidad de productos nuevos que probamos en un sólo lugar! De postre, una creme brulee de arroz con leche y helado de coco que compartimos para sellar con algo dulce la noche.

Pescados Capitales Pescados Capitales interior

En Lima alojamos en un departamento muy cool en Miraflores, que arrendamos por AirBnB. Viajar con AirBnB es un agrado y ya lo he usado para viajar varias veces. En ocasiones que quiero conocer más la cultura local arriendo una habitación en una casa compartida, o sino un departamento independiente cuando quiero más privacidad. Cualquiera sea la opción, el precio es muchísimo más barato que un hotel de mediana calidad, por lo que vale mucho la pena. Sobre todo si quieres tener la independencia de poder cocinar en casa y sentirse que estás viviendo la vida local.

Nuestro plan esta vez no era cocinar en casa, ya que teníamos planificado desde los desayunos hasta las cenas afuera, por lo que ni tocamos la cocina. El desayuno más memorable fue en El Pan de la Chola, una panadería/cafetería también ubicada en el Barrio de Miraflores y que pese a que abrió hace poco, su éxito ha sido rotundo. Tanto así que el Domingo que fuimos abrían a las 9.00 de la mañana, y a las 9.15 (hora que llegamos) ya había una cola hasta afuera del local.

Pan de la Chola Panes de la Chola

El éxito de El Pan de la Chola ha trascendido fronteras, por lo que hace rato que venía escuchando hablar de este lugar a través de conocidos que habían estado en Lima, otras bloggeras y prensa internacional. De hecho, en Julio de este año fueron incluidas dentro de un ranking mundial con las 25 panaderías y pastelerías que hay que visitar antes de morir, lo cual sin duda es un buen augurio a la hora de presentarse. Además, como buena amante del pan de masa madre y panadera amateur que soy, necesitaba probar la mano de Jonathan Day, su dueño y panadero autodidacta. Day es Ingeniero Civil de profesión, pero luego vivió en Londres donde se dedicó al teatro. Al volver a Lima cambió las tablas por las masas, y ahora nos deleita con todas las delicias que salen de su horno.

Nos pedimos varias cosas para probar un poco de todo: un jugo verde (espinaca, manzana, jengibre) que estaba realmente delicioso e ideal para no perder el hábito de mis mañanas con juguitos verdes, 2 cafés, 1 sandwich de queso prensado delicioso, 1 burrata suave y cremosa con tostadas y tomates secos, 1 brownie y 1 galletón de avena y chocolate.

Tostadas con palta Tostadas con mermelada

Nos fuimos felices y con mucha energía para explorar la ciudad. Hubiésemos vuelto feliz al día siguiente, pero cierran los Lunes, y el martes ya nos íbamos a Cuzco, así que no pudimos volver a seguir probando la carta. Sin duda que en nuestro próximo viaje a Lima (que espero sea pronto) el desayuno lo repetiremos aquí. Lo importante es caminar mucho después de una visita a El Pan de la Chola para hacer hambre hasta la próxima comida. Además de caminar por Miraflores, ese día aprovechamos de visitar el centro histórico de Lima, la Plaza de Armas, la Catedral, y la Basílica de San Francisco. Tuvimos la suerte de ver el cambio de guardia y además una procesión muy bella ese día.

Procesion Pariwanas Calle del Arzobispado
La siguiente parada en la ruta gastronómica Limeña era La Mar de Gastón Acurio. La Mar es una cebichería ubicada en la calle del mismo nombre en Miraflores y que sólo abre a la hora de almuerzo. No se pueden hacer reservas, por lo que les recomiendo llegar temprano si no quieren esperar mucho. No obstante, si tuvieran que esperar un poco hay una rica barra para sentarse a tomar unos chilcanos hasta que se desocupa una mesa.

Chilcano
Mi sueño era conocer La Mar de Lima y probar todas las maravillas que alguna vez había visto en revistas y reportajes. Además me encanta la filosofía detrás de los restaurantes de Gastón Acurio, donde se trabaja muy de la mano con el pequeño proveedor, con el pescador artesanal, respetando los ciclos y ritmos de la tierra para entregar el mejor producto al comensal. Hoy una mesa sustentable sigue siendo un lujo para muchos, pero este acercamiento a la cocina y sus materias primas debería ser la norma considerando el momento que vivimos a nivel planetario.

Acá nos pedimos: un cebiche Tumbes (de conchas negras), un cebiche clásico de cabrilla, un pulpo a los dos olivos y unos pejerreyes sancochados tipo jalea. Toda esta comida bien regada con chilcanos y cervezas locales, y coronada con el mejor suspiro limeño de la vida. ¡Imperdible!

La Mar Lima Ceviche de conchas negras Pulpo al olivo Pejerreyes fritos

Otro de los restaurantes de Gastón Acurio que probamos fue el famoso Astrid & Gastón (número 2 de América Latina según el último 5o Best), que hoy está renovado y emplazado en un nuevo lugar: la Casa Moreyra. Una casona antigua que además se presenta versátil con varios espacios que invitan a vivir diferentes experiencias. Para comer está la Barra, definido por sus dueños como “Un espacio espontáneo, travieso, casual. Una carta que cambia a diario al ritmo de los productos que nos llegan de cada rincón del Perú. Cocteles para celebrar, platos para compartir entre todos, fuentes generosas. La Barra, un espacio para celebrar. Una taberna peruana de estos tiempos.”  Y también está el formato más tradicional de Astrid & Gastón, “El espacio reservado a nuestro menú degustación. Una experiencia única de tres horas de duración que cuenta historias del Perú, sus productos, paisajes y sentimientos. Una larga secuencia de platos complementada por arte, música y diseño, propios de la historia que contamos cada temporada.”

Por horario y presupuesto fuimos a la Barra y pedimos: una bienvenida que tenía aceitunas del olivar de San Isidro, maní acaramelado con curry, aceite de oliva, pan campesino y pan de chalapa; un tiradito de vieja y pejerreyes, crema de conchas y emulsión de calamares (sublime!); un pulpo con ajiaco de ollucos, airampo, habas y qapchi de rocoto; un plato de choros y calamares con fideos harusame, aji amarillo, caldo de vongole y ensaladita de zanahoria. Un amable sommelier nos recomendó muy buenos vinos por copa para acompañar nuestros respectivos platos (Mirador Pinot Noir de William Cole, Valle de Casablanca – Chile y Semillón Roberto de Mota, Valle de Mendoza, Luján de Cuyo – Argentina). Todo magníficamente cerrado con el Postre Cachanga, crema al caramelo, pitahaya, lulo y tierra helada de chicha morada, un plato hermoso y una obra de arte en si mismo.

Astrid y Gaston Lima Carta Astrid y Gaston Piqueo Tiradito de vieja y Pulpo con ajiaco de ollucos Choros y calamares Postre Cachanga Exteriores Astrid y Gaston

Casa Moreyra está en el barrio de San Isidrio, por lo que después de comer nos fuimos caminando por sus calles para recorrer un poco este lindo sector. Súper recomendado es el paseo por el Parque Olivar ubicado en el corazón de San Isidro, y que es uno de los espacios más emblemáticos y hermosos de este distrito, considerado también como importante pulmón que abastece de oxígeno a la ciudad de Lima.

Otro paseo imperdible es hacia Barranco ya sea durante el día o la noche. Este barrio está bastante cerca de Miraflores y pueden tomar un taxi que no debería ser más de 5 o 10 minutos, o bien caminar unos 45 minutos por el malecón mirando los acantilados y la hermosa vista del Océano Pacífico. Barranco es un distrito limeño con enorme tradición e historia de bellas calles, hermosas casonas y plazuelas de estilo colonial donde aun se respira el aire de la antigua Lima. Es famoso por ser la expresión más bohemia y relajada de la diversión nocturna de Lima, pero también de día se disfruta mucho recorriendo sus callecitas y maravillándose con las casas de colores y esa sensación de estar en el corazón mismo de América Latina. La Bodega Verde es un buen lugar para hacer una pausa y disfrutar de un rico te, jugo o café. También sirven ricos desayunos por si andan en Barranco de mañana.

Parapente La Bodega VerdeVentanas Lima Barranco

Finalmente, para terminar nuestro festín de los sentidos en Lima nos fuimos a otro de los restaurantes del top 10 latinoamericano, el nikkei Maido, a cargo de Mishu Tsumara, uno de los mejores exponentes de la comida nikkei de Lima. Este restaurant también tiene un menú de degustación, no tan largo como el del Astrid & Gastón, pero similar en precio, por lo que nuevamente nos fuimos con orden a la carta según nuestro antojo en ese momento.

Acá partimos con unos chilcanos, donde yo probé sin dudas el mejor del viaje. Hecho con maracuyá y limón, los tonos cítricos estaban perfectamente balanceados con el pisco, el jengibre y la dulzura de la fruta. No he logrado replicar el nivel de perfección que venía en esa copa aún, pero sigo intentándolo y pasándolo bien en el proceso.

En relación a la comida, la calidad y frescura de los ingredientes es perfecta para un sashimi mixto de 12 cortes a elección del itamae: mero, salmón y caballa. La complejidad de sabores en cada bocado te obliga a comer con los ojos cerrados a ratos, en una búsqueda por bloquear los otros sentidos para concentrar toda la atención en los estímulos que vienen de la boca al degustar los nigiris de panza de salmón o los de pejerreyes y nori. Los rolls nikkei ofrecen la mejor fusión de Perú y Japón, como el Maki Roll Cebichero, con ebi furai y palta por dentro, pescado blanco en salsa acebichada por fuera, chalaca y chicharrón de calamar, o el Maki Roll Maido, con temura de cebolla, langostinos al panko, palta por dentro y tataki de carne por fuera con ponzu, nabo rallado y rocoto. Para terminar la noche, no quisimos dejar pasar los platos calientes, y probamos unas Teba Gyosas, alitas de pollo a la parrilla rellenas de cerdo y langostinos con salsa Teba, y unos anticuchitos japoneses con pollo, entraña y panza de salmón.

 

Sashimi Maido Nigiris y Maki roll MaidoRoll MaidoAnticuchitos y Teba gyosa

Después de esos tres pero intensos días en Lima, sólo puedo decir que los Dioses antiguos siguen vivos y están encarnados en las manos de los cocineros peruanos. Los niveles de perfección en los sabores y las preparaciones que alcanzan en cada plato es sorprendente, y el nivel de desarrollo de la gastronomía peruana, su versatilidad y multifacetismo, son impresionantes e inigualables. Creo que el mundo tiene mucho que aprender de Perú, sobre todo en servicio, pero también en cómo un país completo ha sabido conocer y destacar su patrimonio culinario y elevarse a ser maestros en su arte.

Desde que volví de Perú estoy tratando de replicar sabores y platos que probamos allá. Además de los chilcanos, he hecho helado de coco y camotes asados. Les dejo esta última receta que es deliciosa para un picoteo en grupo o para acompañar una ensalada. Bon Appetit y ¡vayan a Lima!

Camote asado

Camotes asados con salsa de ají amarillo

Porciones 3
Tiempo de preparación 10 minutes
Tiempo de cocción 30 minutes
Tiempo total 40 minutes
Dieta Gluten Free, Vegetarian

Ingredientes

  • 500 Grs camote (el de carne naranja)
  • 2 Cucharadas aceite de oliva
  • 1 Cucharadita sal
  • 2 Cucharadas yogurt natural
  • 1/2 Cucharadita ají amarillo
  • 1/2 Cucharadita mostaza dijon
  • 1 Cucharada aceite de oliva
  • Gotas de limón y pimentón de la vera para espolvorear

Preparación

1. Precalienta el horno a 250°C . Lava bien el o los camotes y corta en bastones.
2. Adoba todos los bastones con las 2 cucharadas de aceite de oliva y sal gruesa.
3. Llévalos al horno fuerte sobre una rejilla por 30 minutos. Retira del horno cuando estén dorados.
4. Para la salsa, mezcla el yogurt, el ají amarillo, la mostaza, gotas de limón y aceite de oliva y bate bien con un tenedor hasta homogeneizar la mezcla. Espolvorea encima un poco de pimentón de la vera y sirve junto con los camotes para untar.

 

2 Comments

  1. Anita!!! que bellas fotos de mi ciudad! te cuento que la movida vegana en Lima está creciendo horrores! si vuelves la proxima vez, te recomiendo que vayas al Raw Club Café, tienen muchos platillos crudiveganos; otro es Photonika, tambien crudivegano. Y Donde Inés, un restaurant de comida casera vegana. Saludos desde Lima, Perú.

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