Quinoa negra con verduras asadas y porotos negros

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¿Hay cosa más rica que la quinoa? No creo. Es uno de mis granos favoritos y podría comerlo siempre. Además es demasiado fácil de preparar y ultra nutritivo.

La quinoa (o quinua) es un pseudo-cereal que se produce principalmente en la zona Andina de Bolivia, Perú, Chile, Argentina y Colombia, pero que hoy también ya se está produciendo en otros países como Estados Unidos. Se denomina pseudo-cereal porque, si bien no pertenece a la familia de las gramíneas que agrupa a los cereales “tradicionales”, su alto contenido de almidón permite que sea usada habitualmente como un cereal. La quinoa posee los ocho aminoácidos esenciales para el ser humano, lo que la convierte en un alimento muy completo y de fácil digestión. Tradicionalmente, los granos de quinoa se tuestan y con ellos se produce harina, pero también pueden ser cocidos, añadidos a las sopas, usados como cereales o pastas e incluso se fermentan para obtener cerveza o chicha, bebida tradicional de los Andes.

Este año, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 2013 como año internacional de la quinoa en reconocimiento a las prácticas ancestrales de los pueblos andinos, quienes han preservado este alimento para las generaciones presentes y futuras mediante conocimientos y prácticas de vida en armonía con la naturaleza. El objetivo es centrar la atención mundial sobre el papel de la quinoa en la seguridad alimentaria y nutricional, por lo que antes de que se nos escape Diciembre, le queríamos dedicar una receta del Lunes sin carne.

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Quinoa negra con verduras asadas y porotos negros

Porciones 2
Tiempo de preparación 20 minutes
Tiempo de cocción 40 minutes
Tiempo total 1 hour
Dieta Gluten Free, Vegan

Ingredientes

  • 1 Manojo de espárragos
  • 1 Zapallito italiano cortado en rodajas gruesas
  • 1 Taza porotos negros cocidos
  • 2 Cucharadas aceite de oliva extra virgen
  • 1 Cucharada vinagre balsámico
  • 1/2 Taza quinoa negra cruda (si no tienes esta variedad puedes usar la quinoa blanca o roja)
  • 1 Cucharadita semillas de hinojo
  • 1 Cucharadita pimienta negra entera
  • 1 Cucharadita sal gruesa
  • 1 Cucharadita estragón seco
  • 1 Toque de vino blanco

Preparación

1. Poner a cocer la quinoa en agua fría a fuego alto (relación tazas de quinoa y agua 1 X 2) y con una cucharadita de sal. Una vez que hierva, bajar el fuego al mínimo y dejar en ebullición suave por unos 20 minutos.
2. Poner en un sartén, 1 cucharada de aceite de oliva y calentar. Cuando ya agarre temperatura, poner las rodajas de zapallitos italianos y cocer dorando de lado a lado cuidando de que no se quemen. Retirar del fuego cuando estén listos.
3. En una bandeja de horno, la cubrimos con papel mantequilla (si no tienes también puedes usar alusa foil), y ponemos todos los espárragos lavados y despuntados en su parte inferior.
4. Agregar sobre los espárragos: 1 cucharada de aceite de oliva, 1 cucharada de vinagre balsámico, las semillas de hinojo, la pimienta entera, sal gruesa, estragón y un chorrito de vino blanco. Mezclarlos bien para que queden en contacto con los aliños y jugos y poner al horno fuerte (250°C) por 15-20 minutos.
5. Retirar del horno cuando estén cocidos, lo que no debería tardar más de 15-20 minutos.
6. Para los porotos negros hay dos opciones, una simple y una más complicada. En pos del tiempo y su escasez, esta vez nos vamos a ir por la simple, que es comprar los porotos negros ya cocidos (de esos que vienen en tetra pak). Son súper salvadores y bastante buenos, pero si compramos envasadps, recuerda lavarlos bien para limpiarlos del líquido que traen. Un buen indicador es que cuando deje de salir espuma al lavado los puedes usar. Si tienes tiempo, también puedes cocer los porotos negros, pero esto demora varias horas sin una olla a presión. Yo a veces lo hago, pero también estos que vienen listos son una ayuda fenomenal en los días de semana.
7. Finalmente, arma tu plato con la quinoa cocida, los porotos, y los zapallitos y espárragos asados. Agrega un poco de aceite de oliva, tu aliño favorito y ya estás. Este plato se puede comer caliente, recién hecho, o dejar enfriar y comer al día siguiente como una ensalada fresca. Cualquiera de las opciones es deliciosa. Bon Appetit!

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