Quiche de kale y queso cottage

picnic food

Que rápido que se fue este año, ¿no? Siento que hace muy poco estábamos en Enero, comenzando un nuevo ciclo, y de repente pestañé y era Diciembre.

Debo reconocer que estoy un poco en crisis con el paso del tiempo tan rápido. A veces me siento como un hámster que corre en una rueda todo el día, duerme, se levanta a seguir corriendo en la rueda, duerme, se vuelve a levantar, y así todos los días. Me abruma que la vida pase tan rápido y el tiempo se escurra como agua entre los dedos.

Creo que en gran medida esta sensación se debe a lo conectados que estamos con internet y las redes sociales. A veces estoy muy tentada de simplemente desconectarme de todos esos medios y volver a vivir un tiempo más primigenio, en escala más humana y natural, donde no estemos bombardeados constantemente con información, fotos y videos. La instantaneidad que nos entregan las redes supera nuestra capacidad de reacción a nivel mental, físico y espiritual, y es por eso que hoy pareciéramos nunca tener tiempo para nada, y sentir que los días vuelan y como las opciones son infinitas, siempre nos estamos perdiendo de algo.

masa y kale quiche de kale

Me acuerdo como era la vida antes de internet, facebook, twitter y los emails, y los días parecían más largos, más tranquilos. Pasarse una tarde entera leyendo, mirando los árboles moverse con el viento, jugando cartas con los primos, haciendo mermeladas, o regando el jardín, eran opciones mucho más plácidas que el panorama actual frente a los celulares y los tablets.

Pienso en cómo debe haber sido el tiempo hace 100 años, cuando ni siquiera el teléfono era de uso masivo, y la comunicación era sólo por carta, y los viajes todavía se hacían en barco o tren. Me pregunto si la gente de esa época habrá tenido también esta sensación de que el tiempo pasaba cada vez más rápido y que los años se esfumaban como un puf, o si será solo un padecimiento moderno de nuestro presente.

Puede que todo esto no tenga nada que ver con algo de afuera, sino que con lo que yo siento como mi entrada a la adultez. Es duro ese momento cuando interiorizas la finitud del tiempo. La verdad es que uno siempre lo sabe, pero es una sensación que está ahí como una nebulosa en la consciencia, y cuando uno es adolescente o veinteañero no la tomas mucho en cuenta. Uno vive más libre, con una sensación de que el tiempo y las opciones son infinitas y el mundo es tuyo, pero no sé por qué, ni en qué momento de un suácate te llega el reality check y empieza otra etapa de la vida. Una donde las opciones ya no son infinitas y el tiempo se siente cada vez más concreto y acotado.

picnic endivias

Estoy en ese momento, buscando darle un nuevo sentido a esta etapa de la vida. Cuestionando muchas cosas, y reflexionando mucho respecto a las relaciones humanas. Estas últimas semanas además han sido bastante difíciles para mi familia, ya que nos hemos enterado que mis dos padres tienen cáncer y los tienen que operar pronto. Por suerte no son cánceres muy agresivos, y fueron detectados justo a tiempo, pero igual ya no son tan jóvenes y esa sensación de finitud del tiempo de repente parece aplicarse a esas dos personas que siempre pensaste que iban a estar contigo para siempre. Y es duro. Es duro crecer, es extraña la vida; me asombra y me sorprende constantemente.

Quiero seguir creciendo para seguir descubriendo nuevos sentidos, pero quiero hacerlo a otro ritmo, volviendo a una escala humana donde tenga tiempo para disfrutar más con las personas que quiero, tener conversaciones memorables, tardes de mirar nubes y pasear por la playa, y volver a sentir esa libertad de los veintitantos pero más profunda ahora, sabiendo que el tiempo es finito y que por lo mismo hay que aprovecharlo al máximo en lo que realmente tiene sentido para el alma y el espíritu, y donde la libertad ya no se trata de las miles de opciones disponibles, sino que de asumir el compromiso por una opción y disfrutarla como la mejor elección de todas las posibles, porque la hiciste consciente y en paz.

Un buen punto de partida es un picnic con los amigos o la familia. Ahora que los días son más largos y la temperatura acompaña, salgamos y disfrutemos de la vida al aire libre, saquémonos los zapatos y metamos los pies al agua, paseemos por el pasto a pata pelada y durmamos siesta debajo de un árbol, comamos cosas ricas, respiremos y seamos felices que el cronómetro sigue corriendo. ¡Bon Appetit!

quiche y ginger ale

Quiche de kale y queso cottage

Porciones 4
Tiempo de preparación 15 minutes
Tiempo de cocción 40 minutes
Tiempo total 55 minutes
Dieta Vegetarian

Ingredientes

Para la masa de la quiche

  • 1/2 Taza harina de avena
  • 1/2 Taza harina de espelta
  • 1 Cucharadita sal
  • 45 Gramos mantequilla
  • 3 Cucharadas agua helada con hielo

Para el relleno de la quiche

  • 3 Cebollines o chalotas
  • 1 Manojo kale
  • 3 Huevos
  • 1 Taza queso cottage
  • 1/2 Taza leche (puede ser vegetal o vaca, yo usé leche de coco)
  • 2 Ramitas tomillo fresco
  • 1/2 Cucharadita sal
  • 1/2 Cucharadita merkén
  • 2 Cucharadas aceite de oliva

Preparación

1. Precalentar el horno a 180°C.
2. Para hacer la masa, mezclar todos los ingredientes y juntar con las manos hasta formar una bola de masa. Refrigerar por 30 minutos.
3. Una vez que hayan pasado los 30 minutos en el refrigerador, saca la masa, pínchala con un tenedor en la base y pre hornea por 10 minutos. Para que la masa no se infle, puedes usar porotos sobre la base. Guarda los porotos para tu próxima masa horneada.
4. Para el relleno, saltear los cebollines con el aceite de oliva por unos 3 minutos hasta que estén dorados. Agrega el kale picado y saltea por unos 2 minutos más. Reservar. El kale es bastante crunchy y al saltearlo no pierde consistencia, por lo que no esperes que quede como una espinaca frente al calor. Si no tienes kale, puedes reemplazarlo por acelga.
5. En un bowl, batir los huevos y agregar el queso cottage, las hojas de tomillo, leche, sal y merkén. Batir con un tenedor hasta que quede todo bien mezclado. Agrega el salteado de cebollín con kale y revuelve bien para mezclar todo.
6. Vierte la mezcla de huevos con kale sobre la masa pre horneada y lleva al horno a 170°C por 25-30 minutos más (dependiendo de tu horno, ve mirando para que no se queme). Puedes servir inmediatamente salida del horno, o dejar reposar y llevarla a un picnic con amigos en el parque.

9 Comments

  1. Un abrazo, me encanta tu página y me cuesta también el paso del tiempo tan rápido.
    Cariños a tus padres, todo irá bien no te preocupes.

  2. Hola Ana! Q pena saber lo de tus papás. Te deseo mucho ánimo — por lo que cuentas todo va a estar bien. Yo encuentro que también estoy en una época de entrar en conciencia de la finitud del tiempo (es como una nueva dimensión de las cosas) y me inspira mucho tu idea de aprovecharlo al máximo con mucho más entusiasmo que siempre. Me aventuré a hacer la quiche; en este momento acabo de meterla en el horno ya armada. Es la primera vez que hago una quiche en mi vida! La voy a llevar a un cumpleaños al que voy en un rato. Luego te cuento cómo me fue!

    • Hola Sofía, gracias por tus palabras de ánimo. Yo también estoy confiada en que saldrá todo bien.
      Que rico que hayas hecho la quiche y te hayas aventurado a probar algo nuevo que nunca habías hecho.
      Ojalá haya quedado deliciosa y tus amigos no hayan dejado ni migas.
      Saludos!!
      Anita

  3. Hola Anita! La quiche fue un éxito! Lo único fue que sin darme cuenta, compré el queso cottage sin sal con lo cual me quedó más bien simplona, para mi gusto amante de la sal. Pero, a varios de mis amigos les pareció perfecta de punto de sal… Qué ganas de probar a hacerla con otras cosas! Gracias!

Deja un comentario

(*) Required, Your email will not be published