Recomendaciones para llevar una dieta sustentable y saludable

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Últimamente parece que todo lo que lleva el apellido “sustentable” está de moda. El mundo alimentario no ha estado ajeno a esta nueva tendencia, y hoy cada vez se habla más sobre la comida sustentable. ¿Pero a qué nos referimos realmente cuando hablamos de una dieta sustentable? ¿En qué se diferencia una dieta sustentable de una dieta saludable? ¿Son equivalentes ambos términos? Acá te explicamos en más detalles la relación entre sustentabilidad y salud a la hora de comer.

Consecuencias del consumo actual de alimentos 

Más de 650 millones de personas mayores de 18 años, lo que equivale al 13% de la población del planeta, son obesos. Paradójicamente, se estima que hay dos personas obesas o con sobrepeso por cada persona que sufre de desnutrición, algo impensable hasta hace unas décadas atrás cuando el panorama global era todo lo contrario, y la hambruna azotaba a miles de millones de personas alrededor del mundo.

La obesidad actualmente es uno de los principales problemas a nivel de salud pública y una consecuencia directa de la mala alimentación de la población. Además es uno de los mayores factores de riesgo para la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, los problemas respiratorios y la diabetes.

La comida chatarra y las dietas altas en productos ultra procesados llenos de azúcares, sal y grasas de mala calidad son lo que han terminado por transformar nuestro sistema alimentario en un sistema en crisis e insostenible, que además oculta enormes gastos de salud pública en el largo plazo. Se estima que la obesidad costará al sistema económico mundial 2 billones de dólares (2,8% del PIB mundial) dentro de los próximos años.

Producción de alimentos y cambio climático

No es solo la forma en que consumimos alimentos lo que pone en riesgo nuestras vidas. En un contexto de profundo cambio climático, la forma en que producimos los alimentos también contribuye a la mala salud de las personas y del planeta. El sector agrícola representa casi un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero, y en general la producción de alimentos es el mayor contribuyente al cambio climático (31%), superando incluso al sistema de calefacción de edificios (23.6%) y el transporte (18.5%).

cambio climatico y agricultura

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las consecuencias del cambio climático en la agricultura y la salud humana son uno de los problemas más importantes que enfrentaremos en los próximos años; nuestra especie se verá profundamente amenazada por el aumento desmedido de las temperaturas y los contaminantes atmosféricos, el crecimiento del nivel del mar por el derretimiento de glaciares, la pérdida de ecosistemas nativos y el aumento en la frecuencia de desastres naturales.

Estamos frente a un círculo vicioso, donde la masificación de dietas poco saludables lo único que hace es perpetuar un sistema productivo insostenible, que a su vez amenaza la existencia humana y la capacidad de cultivar nuestros propios alimentos en el futuro. En resumen, la producción de comida y la forma en que nos alimentamos pueden ser la mayor amenaza para nuestra salud y la de nuestro planeta, pero también la clave de nuestro bienestar.

La solución está en tu plato

Una de las respuestas al problema del cambio climático se puede encontrar precisamente en nuestro plato; una dieta nutricionalmente correcta puede ser la mejor manera de reducir nuestro impacto ambiental, y esta combinación entre salud y sustentabilidad se demuestra en la Doble Pirámide Alimentaria, un modelo que combina la pirámide de alimentos clásica (cuyos principios coinciden con los de la dieta mediterránea) junto con una nueva pirámide “al revés” en la cual se encuentran los alimentos clasificados según su huella ecológica y el impacto que su producción tiene sobre el medio ambiente.

barilla double food pyramid

Para lograr este equilibrio entre salud y sustentabilidad a la hora de comer, acá hay algunas recomendaciones que puedes empezar a implementar paulatinamente en tu día a día:

  1. Elige principalmente comida en base a plantas para promover tu salud y reducir el impacto ambiental sobre el planeta.
  2. Come una amplia variedad de alimentos para proveerle a tu cuerpo diferentes nutrientes y colores en cada plato.
  3. Incluye 5 porciones de frutas y verduras cada día, ojalá incorporándolas en todas tus comidas y snacks.
  4. Privilegia la compra de frutas y verduras locales y en estación según el lugar donde vives.
  5. Cocina con ingredientes frescos para reducir el uso de packaging y residuos innecesarios.
  6. Cuando salgas a comer, prefiere lugares que sirvan platos frescos y saludables.
  7. Limita tu consumo de comida ultra procesada y hazte el hábito de leer las etiquetas para estar informado del contenido de azúcar, grasas y sal.
  8. Incrementa tu consumo de granos integrales tales como cebada, avena, arroz integral y centeno, llenos de buenos nutrientes para nuestro cuerpo.
  9. Elimina o limita tu consumo de bebidas azucaradas y jugos de frutas, reemplazando por al menos 2 litros de agua al día.
  10. Incrementa tu consumo de legumbres que aportan buenos minerales y mucha fibra a la dieta.
  11. Reduce el consumo de carnes rojas y proteína animal, y si vas a consumir, prefiere aquellos productores que trabajan con altos estándares de bienestar animal y prácticas sustentable de manejo de praderas.
  12. Si vas a comer pescado o productos del mar, escoge aquellos que tengan algún tipo de certificación de sustentabilidad o buenas prácticas de manejo.
  13. Si vas a consumir lácteos, escoge productos que vengan de animales criados en praderas libres y alimentados con pasto; el bienestar del animal influye directamente en la calidad del producto que consumes.

Recuerda que el camino hacia la sustentabilidad y la salud es un proceso de mejora continua; puedes empezar un día con acciones pequeñas, e ir incrementándolas a lo largo del tiempo. Partir por lo que comemos es un excelente primer paso que luego te puede abrir a un mundo de muchas más opciones en otros ámbitos de la vida cotidiana como son el transporte, la vivienda, la ropa que usamos y la energía que usamos para calefaccionarnos. Todos los cambios suman y entre todos aportamos al gran cambio global que necesitamos tan urgente.

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