¿Qué hacer con las últimas manzanas de la temporada?

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¡Meterlas al horno!

Cada año la primavera nos deleita con nuevos productos deliciosos recién salidos de la tierra. Nuevas verduras que las esperamos con ansias todo el año, como los espárragos frescos, las habas tiernas y las primeras alcachofas de la temporada. Pero en cuanto a frutas, la primavera deja bastante que desear.

Como buena estación intermedia, van quedando las sobras de la fruta de invierno (cítricos, kiwis y una que otra manzana) y la fruta de verano (frutillas, cerezas, sandía, melones, duraznos, etc.) aún no esta lista para salir al mercado.

Los que amamos las frutas y las consumimos a diario, nos enfrentamos a una situación crítica durante los meses de Octubre y Noviembre especialmente. Nos debemos conformar con manzanas harinosas, naranjas secas, kiwis machucados, o frutillas sobrevaloradas. Para mi la fruta importada es un no-no rotundo; esas si que no las consumo ni regaladas, pero dejemos esa historia para otra ocasión.

Ahora lo importante es resolver el tema que nos preocupa. ¿Qué hacer cuando no hay muchas más opciones y compramos unas manzanas que nos salieron medias añejas y pasadas? De seguro ya llevan meses cosechadas y en guarda antes de llegar al supermercado, por lo que cuando las probamos en casa la motivación para comerlas frescas es cercana a cero.

Bueno, la respuesta es que las transformamos en una mejor opción para comerlas y así evitamos que se sigan echando a perder hasta el punto de tener que botarlas. En este caso yo hice manzanas asadas, pero también las puedes hacer puré, o kuchen, o manzanas rellenas al horno, jugo, smoothies, strudel, en fin… ¡tu imaginación es el límite!

Para hacer estas manzanas asadas de la foto lo que hice fue primero cortarlas en rodajas finas con cáscara y pepas; todo incluido. Las puse en una lata de horno cubierta de papel alusa y las ordené para que me cupieran todas (tenía por lo menos 8 manzanas medianas). Les agregué jugo fresco de 1 limón y jugo fresco de 2 naranjas que exprimí sobre las manzanas. Luego rallé un poco de jengibre fresco que también le esparcí encima, y finalmente espolvoreé canela y semillas de chía para darle un toque medio exótico. Las metí al horno a fuego alto (250°C) por 20 minutos tapadas con alusa foil, y luego les saqué el alusa foil y las dejé 10 minutos más destapadas para que se dorara la parte de arriba.

Quedaron deliciosas y súper versátiles. Las puedes comer al desayuno con avena, como una colación sana agregando un poco de yogurt o almendras, o para los más golosos, como postre con helado de vainilla.

Es muy fácil hacer pequeños cambios para reducir los residuos alimenticios que generamos sin querer. A nadie le gusta botar comida a la basura, pero a todos nos pasa que de repente terminamos con productos que no nos satisfacen enteramente tal como están. Lo importante es entender que hay más opciones que sólo el basurero, y esto que hicimos con las manzanas también lo puedes hacer con casi todas las otras frutas y verduras.

La próxima semana volvemos con otro dato para reducir tu food waste!

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