Sopa de verduras viejas

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Uno de los productos alimenticios más comúnmente desechados como food waste son las frutas y verduras. Al ser productos perecibles, sus días de vida están súper contados, y si no los comemos o cocinamos rápido después de comprarlos, es muy probable que se nos echen a perder en el refrigerador sin que nos demos cuenta.

Hoy en día lo que consideramos fresco en realidad no lo es, y es por eso que a veces las cosas parecen echarse a perder más rápido que antes. A diferencia de lo que muchos creen, las verduras que encontramos en los supermercados no fueron recién sacadas de la tierra, ni recién cosechadas por el agricultor.

Al contrario; todas han viajado por varios días, han sido almacenadas, re distribuidas y puestas a la venta, por lo que en el mejor de los casos pueden pasar 10 días antes de que lleguen a tu casa, o incluso a veces semanas, o meses. Si a eso le sumamos que en promedio las dejamos en el refri otros 3 a 4 días antes de comerlas, ya no nos sorprende tanto que se echen a perder tan rápido, ¿no?

En mi caso, lo que me pasó la semana pasada fue que me tuve que ir de viaje por trabajo y dejé el refri con algunas verduras para que Nico se alimentara bien en mi ausencia. Sin embargo, como era de imaginar, llegué de vuelta y todo estaba intacto en su mismo lugar. Las pobres berenjenas estaban llenas de arrugas, los zapallitos con pelos blancos, y el brócoli casi amarillo, así que rápidamente tuve que idear algo para evitar perder toda esa comida.

¿La solución? Una gran olla de sopa de verduras mixta.

Nada más fácil, rápido y efectivo. Pones en una olla todas las verduras en trozos grandes, agua, aliños y al fuego hasta que hierba y las verduras estén blandas. Luego pasas todo por una juguera, o lo mueles con la minipimer en la misma olla y listo!

En este caso yo usé: 1 brócoli entero, 5 cebollines enteros, 2 berenjenas, 2 zapallitos italianos casi enteros (les corté la parte con pelos y la tiré al compost) y 1 pimentón rojo. Luego agregué aliños como laurel, dientes de ajo, granos de pimienta enteros, semillas de comino y merkén, y 1 taza de leche descremada.

En 30 minutos estaba mi sopa lista y me rindió como 4 litros, por lo que comimos varias veces esa semana y el resto lo congelamos en porciones para cuando las tardes de verano se pongan frías y ameriten algo más cálido. La sopa la puedes comer sola, o la puedes “enchular” como en la foto, con un poco de ricotta, pimientos asados, o lo que quieras!

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