Reflexiones de Fin de Año Sobre el Buen Comer

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Antes de que se acabara este intenso 2016, me propuse retomar el blog para compartir con ustedes algunas últimas reflexiones del año en torno a una de las cosas que más me gusta: comer. Este año mi dieta ha sufrido varios cambios y mi relación con la comida también, lo cual ha beneficiado mi cuerpo (bajé 7 kilos) y mi mente (estoy mucho más relajada con qué, cuánto y cuándo como).

Partí el 2016 experimentando con los postulados del Dr Ludwig y su libro Always Hungry, aumentando significativamente la cantidad de grasas en mi dieta, reduciendo carbohidratos y azúcares al mínimo, y agregando más proteína animal. Si bien es un estilo de alimentación que me acomoda mucho y hace tiempo no me sentía tan bien y liviana, es poco práctico y sustentable en el tiempo ya que te obliga a tener una estructura de comidas muy particular y difícil de compatibilizar socialmente.

Lo mismo me pasaba antes cuando estaba más orientada a las tendencias de alimentación vegetariana y vegana. Si bien también ese estilo de vida beneficiaba mi cuerpo y mi salud, al final del día comer se remitía a un grupo de opciones súper limitadas dejando fuera grandes grupos de alimentos, lo cual a la larga tampoco me hacía mucho sentido y me ponía media neurótica.

Otro de los cambios importantes este año, es que volví a vivir con mis padres, por lo que la disponibilidad de espacio para cocinar mis “preparaciones raras” como ellos le dicen a mi comida, ha sido bien limitada. Ellos tienen un estilo de alimentación mucho más tradicional y diferente al mío, así que me ha tocado adaptarme a lo que se cocina en la casa, y como dice el dicho… come y calla, lo cual no ha sido para nada terrible porque mis padres son grandes cocineros y en mi casa siempre se ha comido muy bien.

Todos estos cambios, sumados a la falta de tiempo, viajes varios y el exceso de trabajo, me han obligado este año a desprenderme un poco de la cocina y la creatividad asociada a esta actividad. No sólo cancelé talleres de cocina y cenas escondidas que tenía planificadas, sino que finalmente me entregué a la idea de que durante gran parte del año otros cocinarían por mi. He comido más cosas al paso de las que yo quisiera,  muchas veces me he saltado comidas, y el mate con el café y las avellanas me han salvado jornadas de intenso trabajo sin siquiera tener que pensar en qué comer.

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En cualquier otro momento de mi vida toda esta situación de “desorden alimentario” me habría generado muchísima ansiedad; pero esta vez ha sido totalmente diferente. Todo lo que ha pasado este año en mi relación con la comida me ha enseñado a tener una actitud mucho más relajada al respecto también, y hoy después de muchos años de experimentación personal, me he dado cuenta que el comer no tiene que ser tan complicado ni tiene que estar lleno de reglas que fomenten la exclusión o los extremos.

Entendí que para estar bien y saludable lo importante es aprender a escuchar a nuestro cuerpo y buscar el equilibrio en el largo plazo, y que en ese proceso habrá días para jugos verdes, otros para vino y otros para darse pataches golosos con los amigos. Porque finalmente el comer tiene que ver con disfrutar la comida y el momento; pasarlo bien, reírse, conversar y compartir una buena mesa con las personas que uno más quiere, y no estar siempre recibiendo o dando sermones respecto a nuestros hábitos alimenticios o limitándonos a una mirada científica del comer que solo ve calorías o nutrientes in, versus calorías o nutrientes out.

Así que por eso, después de este año que jamás olvidaré por muchas cosas, les dejo algunas reflexiones en torno a lo que hoy para mi es el buen comer:

  1. Comer bien no tiene que ser complicado, ni requiere cientos de reglas, que te obliguen a excluir esto y lo otro. Creo que esta bien tener principios para guiar nuestra dieta, pero tampoco obsesionarse al nivel de pasarlo mal. Con la comida, lo principal es disfrutar, y eso no se nos puede olvidar nunca.
  2. Dentro de los principios por los cuales yo rijo mi dieta, uno de los más básicos es que le digo un gran NO a la comida ultra procesada. Básicamente porque no es comida, sino que son sustancias comestibles que nos han hecho creer que es comida, pero que finalmente nos enferman. Aquí radica la base de todos los problemas de salud relacionados a la alimentación, por lo que si un producto tiene más de 5 ingredientes en la etiqueta y dura 12 meses o más en una estantería de supermercado, no way Jose! En ese sentido, ojo con las declaraciones mágicas de la industria sobre los beneficios de sus productos.. puro marketing, bluff y greenwashing.
  3. Por lo mismo del punto anterior, mi dieta se basa principalmente en productos frescos que tengo que cocinar en casa o por lo menos lavar y montar en un plato para poder comerlos. No me van a durar meses en el refrigerador, probablemente ni una semana, pero guess what, así es como debería ser la comida de verdad, y cuando compramos materia prima fresca y no productos ultra procesados, llenos de químicos estabilizantes que “prolongan” la vida donde nunca la hubo.
  4. Come más plantas, muchas más de las que normalmente comes y ojalá de todos los tipos. Incorpora esta semana más plantas de las que comiste la semana pasada, y este mes de las que comiste el mes anterior, y este año de las que comiste el anterior, y así. Es así de simple y el secreto está en la variedad.
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  5. Come un poquito de proteína animal, pero preocúpate que siempre, siempre, sea de animales criados en praderas libres, y sin antibióticos ni hormonas. Si bien entiendo los argumentos éticos para no comer animales, yo igual los como, pues son parte esencial del ciclo de nutrientes de la cadena trófica, mi cuerpo necesita un poco de proteína animal, e históricamente el ser humano ha comido animales, lo cual ha aportado al desarrollo físico e intelectual de nuestra especie. Pero de nuevo, elige bien qué tipo de proteína animal comes, ya que no todas son iguales ni tienen los mismos impactos en nuestro organismo. En relación a este tema la calidad es muchísimo más importante que la cantidad.
  6. Cocina más en casa. No tiene que ser algo complejo ni súper refinado, pero sí algo que te ayude a tener comida fresca, sana y rica en tu casa para la semana. La mayoría de los productos no se demora más de 30 minutos en cocinar, por lo que una buena idea para comer más casero es que todos los domingos le destines media hora de tu tarde a cocinar tres tipos de ingredientes: una olla con granos (quinoa, cebada, mijo, arroz integral, etc), una olla con legumbres (lentejas, porotos, garbanzos, mung beans, etc), y una bandeja de verduras asadas (zanahorias, zucchinis, pimentones, coliflor, brócoli, berenjena, etc). Y así tienes para ir combinando toda la semana en distintas proporciones, sumado a un poquito de palta, semillas, hojas verdes crudas, etc. Y lo que te sobre al final, para un buen guiso o sopa.
  7. Estacional y local siempre serán mis principios regalones, y Chile en ese sentido es un país privilegiado, así que aprovechemos lo que la Madre Natura nos regala en cada época del año, que seguramente es lo que necesita nuestro cuerpo en ese momento para balancearnos con las estaciones y el clima. Al mismo tiempo, el consumo local fortalece nuestras comunidades y fomenta un sistema alimentario con más actores y circuitos cortos. Nosotros los seres humanos somos parte de los ciclos de la naturaleza y de un complejo mundo social; no somos un elemento exógeno, por lo que nuestra salud depende absolutamente de la salud de nuestro entorno ambiental y social también. ¡No lo olvidemos!

Lo que me gusta de estos principios es que son mis principios personales, y lo suficientemente flexibles como para llevarlos conmigo a donde sea y aplicarlos a cualquier lugar. Esto no pretende ser el ABC del buen comer ni mucho menos; es una reflexión en torno a lo que he experimentado y aprendido luego de muuuchos años donde la cocina y la comida han sido el foco central de mi vida. Quizás mi visión volverá a cambiar en algunos años más, pero en el intertanto espero sirva de inspiración a quienes hoy se encuentren en un camino similar, porque el buen comer es vida, y la vida se vive mejor comiendo rico. ¡Felices fiestas y fin de año 2016!

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One Comment

  1. Me encantó la reflexión! Es muy cierto lo que dices e idealmente sería maravilloso que todo y todos pudieramos alimentarnos así. Lamentablemente hay miles de barreras sociales y culturales que han quedado de manifiesto en los 5 estudios que ya lleva publicados el Gobierno de Chile, con el apoyo de Fundación Chile y Adimark. Estos los encuentras disponibles en http://www.fch.cl y en http://www.fch.cl/recurso/alimentos-y-acuicultura/chile-saludable-volumen-5/ encuentras el ultimo estudio lanzado hace menos de un mes. Es satisfactorio leer tu caso, como un caso de éxito, en el comer saludable, pero al grueso de los chilenos nos cuesta implementarlo. Las barreras? las encuentras en la primera parte de cada Estudio. Lo interesante es ver como desde el N°1 al N°5 la situación ha ido empeorando a pesar de que hay mas comunicación, mas leyes que regulan los alimentos y mas blogs como este que tratan de dar guías o directrices. Ojala encuentres la fórmula de ayudar a un Chile mas sano.
    Te felicito por tu tenacidad y generosidad al compartir tus conocimientos. Marcela

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