Shakshuka

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Uno de mis comodines estrella en la cocina son los huevos. Me salvan cada vez que hay que hacer algo rápido pero rico y además que son tan versátiles que se pueden comer al desayuno, al almuerzo, a la hora del té y la cena. Yo podría comer huevos todo el día, todos los días en sus cientos de versiones que existen, porque creo que son de lo más rico que hay en el mundo.

Los franceses se toman el arte de hacer huevos muy en serio. De hecho dicen (no se si es mito o verdad), que los 100 pliegues de las tocas que usan los chefs en la escuela de cocina, corresponden a las 100 platos con huevo que un chef debe saber cocinar antes de graduarse. La biblia del huevo la escribió un francés, Michel Roux, “Eggs“, y con razón, porque los franceses son los autores de algunas de las mejores versiones en que se puede comer huevos. ¿Qué mejor que un soufflé esponjoso, recién salido del horno, o unos oeuf en cocotte, o un simple omelette de campo? Estoy salivando de puro pensarlo.

Hoy hay que tener ojo con los huevos eso si, ya que el sistema de producción agrícola actual ha llevado a que las condiciones de las aves sean muy malas y poco éticas. Los sistemas tradicionales se caracterizan por tener a las aves alojando en jaulas con mínimo espacio, dentro de galpones sin acceso al exterior, y donde la luz, temperatura, humedad y alimentación está controlada automáticamente. La alimentación es muchas veces en base a elementos procesados, llenos de aditivos, y hay una fuerte presencia de antibióticos en la vida de cada animal. Los huevos que salen de un ambiente así dan cuenta de esas malas condiciones a través de su sabor, olor y calidad, y a mi gusto se pierde todo lo bueno que tiene este producto.

Es nuestra responsabilidad optar por un sistema de alimentación diferente, orgánico, libre, sin jaulas, y donde las gallinas se alimenten de manera natural como tiene que ser. Hoy hay cada vez más alternativas en el mercado, y la diferencia en calidad y sabor justifica pagar un poco más. Y ojo que no es capricho el que esos huevos sean un poco más caros; tiene que ver con transparentar los costos reales de la producción animal ética y sustentable, y dejar de hacernos los locos con la salud y bienestar de otros seres vivos.

Estas fotos son de un viaje que hice el año pasado al campo de Renato Gatica, uno de los tenderos de la EcoFeria y que siempre tiene huevos orgánicos y de gallinas libres. A veces también trae pollos y buenas verduras orgánicas, y tiene un amor por sus gallinas que impresiona. Les recomiendo mucho visitar a sus proveedores cuando puedan; no hay nada más lindo que ir a ver cómo se produce o se cultiva lo que comes. Te da un sentido de cercanía único y además te aseguras de que ese proveedor comparte tus valores y respeta lo que tu también quieres que se respete.

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La shakshuka es un plato típico del medio oriente, preparado básicamente con tomates guisados, especias y huevos. Normalmente se hace en un sartén sobre el fuego, pero a mi me gusta que se termine de cocinar en el horno. En América Latina la versión de este plato son los “huevos rancheros”, y aunque no los he probado, mirando recetas les puedo decir que es bastante similar. Me imagino que en algo variará el sabor según las especias que se agreguen, pero la idea es básicamente la misma: cucharear el sartén con un buen pan hasta dejarlo limpio.

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Como por acá estamos en medio de un cambio de casa y ya empezamos a embalar cajas y a dedicarnos a full al tema de la mudanza, el tiempo que tengo para dedicarle a la cocina no es mucho. Cada día desaparecen más implementos de cocina dentro de cajas que se mantendrán cerradas por las próximas semanas, así que ahora mi foco es 100% comida rápida, fácil, rica y saludable.  Y en ese sentido este shakshuka salva a toda hora. Sirve de desayuno tardío, brunch, almuerzo, cena, a la hora que quieran. Es una delicia y bien contundente.

Shakshuka

Porciones 2
Tiempo de preparación 5 minutes
Tiempo de cocción 25 minutes
Tiempo total 30 minutes
Dieta Gluten Free, Vegetarian

Ingredientes

  • 2 Cucharadas aceite de oliva
  • 1 Cebolla pequeña
  • 2 Dientes de ajo
  • 1 Pimentón rojo
  • 1/2 Cucharadita comino en polvo
  • 1 Cucharadita paprika
  • 1/4 Cucharadita merkén
  • 2 Tazas espinaca cruda
  • 1/2 Taza perejil fresco picado
  • 1 Lata tomates enteros en conserva (si tienen sus propias conservas de tomate mucho mejor)
  • 4 Huevos orgánicos y free range

Preparación

1. Precalentar el horno a 200°C y luego pica en cuadraditos finos la cebolla, el pimentón y los ajos.
2. En un sartén apto para el horno, calienta el aceite de oliva y saltea la cebolla con los ajos hasta que estén doraditos (aprox. 5 minutos). Agrega el pimentón, comino, paprika y merkén y saltea por un par de minutos más.
3. Con una juguera o mini pimer, haz un puré con los tomates y la espinaca hasta formar una pasta consistente como salsa de tomates. Agrega esta salsa al sartén y deja cocer a fuego bajo y tapado por 15 minutos.
4. Con una cuchara, abre 4 hoyitos en la salsa y rompe un huevo en cada uno de ellos. Vuelve a tapar el sartén y llévalo al horno caliente por 3 minutos. Decora con el perejil picado antes de servir.

3 Comments

  1. tu blog, fotografías y forma de vida son increíbles!! gracias x compartir!! este plato se ve espectacular…pondrás la receta? Saludos!

    • Hola Daniela!

      Gracias por tu comentario :) Y gracias también por preguntar por la receta, no puedo creer que no se subió ayer! Debe haber habido un error en el sitio, pero ya está! Que la disfrutes!! :)

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