Tartaletas de avellana, yogurt y granadas

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En estos últimos días (ya en pleno invierno por acá en SCL) he empezado a abrir los primeros frascos de conservas que hice en el verano, y estoy fascinada. Por primera vez este año me atreví a hacer conservas, algo que tenía en mente hace tiempo pero no me había atrevido a poner en práctica por lo tedioso del proceso y los cuidados que hay que tener. Sin embargo, valió demasiado la pena.

A fines de Febrero fui a la EcoFeria y compré varios kilos de tomates y ciruelas orgánicas. Esta vez me concentré sólo en esos dos productos ya que para mi representan el verano en plenitud, y por lo mismo quería guardarlos hasta el invierno, para esos momentos en que a uno le bajan antojos de sabores estivales. Así que ahora en pleno Junio lluvioso y helado, abro un frasco de salsa de tomates y es como cucharear un día de verano, fresco y lleno de vida. Realmente delicioso y sorprendente la calidad de la conserva con un método tan simple.

En esta ocasión me guié al pie de la letra por las instrucciones del National Center for Home Food Preservation, que además tiene todas las instrucciones de la USDA (United States Department of Agriculture) al respecto. Son súper completas y detalladas, así que una fuente muy recomendada para quienes quieran intentar hacer conservas en casa. No es difícil, pero si hay que ser bien estricto con los tiempos según la altura donde uno esté, los acidificadores, etc.

Si por otro lado, no te sientes listo aún para hacer conservas en casa, hay otras maneras más sencillas de preservar productos de estación como deshidratar y congelar. Yo sueño con tener una despensa gigante tipo walk in closet o en un subterráneo, donde pueda guardar cientos de frascos con conservas, y donde además pueda poner un freezer gigante para congelar todo. Por ahora tengo uno chiquito y voy congelando algunas cosas en la medida que puedo y sobre todo porcionando ingredientes para luego llegar, descongelar y usar.

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Una de las cosas que congelé hace poco fueron granadas. Una amiga me regaló un cajón de granadas en Mayo y a pesar de que me fascinan, habría sido imposible comerlas todas en pocos días, así que para evitar que se echaran a perder las pelé y luego congelé en pequeñas bolsas ziploc. Aún me quedan muchas, y las uso muy seguido para desayunos, postres, snacks, jugo, ensaladas, o lo que se me ocurra en el momento.

Lo rico es que con estos métodos de preservación de los alimentos, uno puede ir jugando un poco más con la comida y hacer platos novedosos en épocas como el invierno donde los productos de estación no son muy variados. Así es como se hacía antes y se sobrevivían los períodos de escasez con los productos que se guardaban. Espero algún día poder sumar otros productos a mis conservas, y no sólo frutas o verduras del verano, sino que también pescados, quesos, etc.

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Debo confesar que yo no soy muy de postres. De hecho me reconozco poco dulcera y sucumbo con más debilidad frente a platos de comida salada que dulce, lo cual hasta cierto punto me alegra, porque al azúcar cada día la miro con más suspicacias. Me muero si fuera de esas personas adictas al azúcar y que necesitan comer dulce varias veces al día.

Yo soy todo lo contrario; no le pongo azúcar a nada y me puedo pasar semanas sin comer cosas con azúcar agregada. No tomo bebidas, ni jugos (a menos que los haga yo, y ahí los hago sin azúcar), rara vez como postres, y ni hablar de golosinas y dulces. Cuando ya mi antojo no da para más, me busco algún chocolatito sobre 75% de cacao, alguna fruta bien dulce, o a lo más, un heladito o un postre casero de vez en cuando pero que ojalá no sea muy dulce tampoco.

Para esos momentos es que estas tartaletas vienen de maravilla, ya que son hechas con una base de avellanas, arrope de ágave, aceite de coco y limón. Totalmente gluten free y con un dulzor casi imperceptible pero justo y necesario para calmar los antojos. La receta original de Dolly and Oatmeal llevaba maple syrup y un relleno diferente, pero son cosas con las cuales uno puede ir jugando. Para hacerla más liviana, yo decidí rellenarla con una mezcla de yogurt con jarabe de granadas, y de topping algunas otras granadas también. Pero siéntanse libres de rellenar esta masa con lo que ustedes prefieran, ya sea merengue, crema o una ganache de chocolate bien decadente si son de los dulceros clásicos y sin remedio.

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Tartaletas de avellana, yogurt y granadas

Porciones 4
Tiempo de preparación 1 hour
Tiempo de cocción 1 hour
Tiempo total 2 hours
Dieta Gluten Free

Ingredientes

Para la masa de las tartaletas

  • 1 1/2 Taza avellanas (peladas y tostadas)
  • 1 Ralladura de limón
  • 3 Cucharadas aceite de coco orgánica
  • 3 Cucharadas arrope de ágave orgánico
  • 1 Pizca sal

Para el relleno

  • 1 yogurt natural (sin azúcar)
  • 2 Cucharadas jarabe de granadas
  • 2 Cucharadas granadas

Para el jarabe de granadas

  • 1 Taza jugo de granadas (aprox. 2 granadas enteras)
  • 2 Cucharadas azúcar rubia
  • 1 Cucharadita jugo de limón

Preparación

1. Como en esta receta se necesitan bastantes granadas, lo ideal es pelarlas con anticipación con un método muy fácil que hay. Las granadas se parten por la mitad y luego con una cuchara de palo se las golpea boca abajo hasta que suelten todos los granos. Es muy fácil y rápido.
2. Para el jarabe de granadas poner las pipas de 2 granadas en una juguera y moler hasta sacar todo el jugo. Luego colar en un cedazo y si tienen una tela de gaza, volver a colar el jugo y estrujar bien lo que quede en la gaza para aprovechar al máximo las granadas.
3. En una olla pequeña añadir el jugo de las granadas con el jugo de limón y el azúcar. Cocinar a fuego medio hasta que se disuelva el azúcar, revolviendo de vez en cuando. Una vez que hierva suavemente, baja el fuego al mínimo y deja que se cocine por 45 minutos aprox. o hasta que el jugo se haya reducido a 1/3 de su volumen inicial. El jarabe a esta altura debería ser más viscoso y denso. Apaga el fuego y deja reposar por 30 minutos antes de usar.
4. Para la masa de las tartaletas, muele las avellanas en una procesadora de alimentos, y luego transfiere a un bowl. Ahí agrégale el arrope, la cáscara rallada de un limón, la sal y el aceite de coco. Mezcla bien los ingredientes hasta formar una masa homogénea.
5. Divide la masa en 4 porciones y rellena 4 moldes de tartaletas, presionando firmemente con tus manos para cubrir toda la superficie. Hornea por 10 a 12 minutos de horno suave y retira una vez que se empiecen a dorar. Deja enfriar por completo antes de desmoldar.
6. Finalmente para el relleno, mezcla el yogurt natural con las dos cucharadas de jarabe de granadas, revuelve suavemente y sirve sobre las tartaletas. Adórnalas con granadas frescas y sírvelas heladas. Bon Appetit!

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