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Colmenares Kunu: Apicultura Natural Regenerativa en los bosques de Punucapa

Algo que no puede faltar nunca en mi casa es la miel, y si es de apicultura natural regenerativa, mejor. Mi ritual diario al despertar incluye sagradamente una sutil cucharadita de miel, que cae todos los días sobre mi café negro para darle el toque de dulzor justo a esa primera taza del día.

Hace algunas semanas, en una fría mañana otoñal, me puse las botas después de esa primera taza de café y partí rumbo a Punucapa a conocer a “la Coca”, la mujer detrás de Kunu (@kunu.valdivia), una de las mieles de bosque nativo más ricas que he probado en la vida.

Kunu es un proyecto de apicultura natural regenerativa, que se enfoca en la producción de miel en armonía con las abejas, adaptándose a sus ciclos naturales y sus patrones de comportamiento. Una técnica ancestral olvidada, pero que hoy poco a poco comienza a redescubrirse en medio de una de las mayores crisis en la historia de las abejas.

Abejas en Peligro

Más de un 75% de nuestros alimentos dependen de la labor de insectos polinizadores, entre los cuales las abejas juegan un importantísimo rol (FAO, 2018). La abeja melífera, una de las principales especies de abejas y el polinizador más importante del mundo, se encuentra en grave peligro ya que por muchas generaciones ha sido obligada a sobrevivir en condiciones antinaturales.  

A lo anterior, se suman las prácticas agrícolas intensivas, cambios en el uso de la tierra, el aumento de uso de plaguicidas (incluidos los insecticidas neonicotinoides), especies exóticas invasoras, enfermedades, plagas y el cambio climático. Todos factores que amenazan gravemente su supervivencia.

Según la Bee Informed Partnership, una ONG dependiente de la Universidad de Maryland, entre el 1 de octubre del 2018 y el 1 de abril de 2019 hubo una reducción del 37,7% de la población de abejas en Estados Unidos (Bee Informed, 2019). Cifras alarmantes que se suman a las detectadas recientemente por científicos, que encontraron aproximadamente un 25 % menos de variedad de especies entre 2006 y 2015 que antes de 1990 (One Earth, 2021).

Sabemos que las abejas son clave para la biodiversidad y nuestra supervivencia, y que sin abejas no hay alimentos. Entonces, ¿qué podemos hacer para recuperarlas y regenerar su población? La respuesta está en volver a lo natural.

Colmenares Kunu

Carmen Iriarte, es conocida en Punucapa como “la Coca”. Desde que era niña pasaba todos los veranos en la casa de sus abuelos en este lugar, que se caracteriza por ser una pequeña comunidad situada en la ribera oeste del río Cruces, al borde del Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter, el primer humedal declarado Sitio Ramsar en Chile (1981).

El año 2018, luego de décadas trabajando arduamente en Santiago y Rancagua, a cargo de administración de edificios y otras actividades, la Coca decidió dejar esa vida urbana e intensa, para volver al campo y reencontrarse con la calma de su niñez.

Una vez en Punucapa, se instaló en una acogedora casa que había construido su papá años antes y donde había 2 colmenas que le ayudaba a cuidar un vecino apicultor. Intrigada por lo que las abejas le pudieran enseñar, comenzó a estudiar apicultura a través de Youtube, para luego tomar su primer curso en el Consorcio Apícola de Valdivia, lo que la motivó a aumentar sus abejas hasta alcanzar 14 colmenas y fundar Colmenares Kunu.

Sus primeros pasos los dio bajo el enfoque de la apicultura convencional, cuenta Carmen, quien aún sin saber mucho en ese entonces, reconoce que había ciertas prácticas que le generaban dudas. Una de ellas, por ejemplo, era la cosecha de toda la miel de las colmenas, lo que luego obligaba a tener que complementar la alimentación de las abejas en invierno con preparados artificiales en base a aditivos que nada tienen que ver con su dieta natural.

Esto hace que las abejas estén más expuestas a enfermedades, además de incrementar los costos de producción para los apicultores, que terminan dependiendo de comprar insumos caros todas las temporadas; algo que Carmen aprendió muy tempranamente.

Tan sólo un año después de haberse instalado en Punucapa, perdió todas sus abejas, por una infección de loque americana que venía en unos núcleos que compró infectados sin saberlo. Esta enfermedad bacteriana, altamente contagiosa, la obligó a incinerar todos sus cajones, trajes, guantes y materiales bajo la estricta supervisión del SAG; un golpe duro que la tuvo al borde de abandonar la apicultura debido a la frustración de haber perdido todo el trabajo invertido ese año.

No obstante, este infortunio le sirvió para reinventarse y acercarse por fin a la apicultura natural regenerativa, algo que había escuchado antes pero no había tenido la oportunidad de conocer más a fondo. Comenzó haciendo unos cursos y hoy es una convencida de que el camino para salvar a las abejas es volver al ritmo de ellas, respetando sus ciclos y tiempos.

Apicultura Natural Regenerativa

Después de esos difíciles primeros años, Carmen ha estado dedicada plenamente a la apicultura natural regenerativa, una técnica de manejo apícola que respeta los ciclos naturales y patrones de comportamiento de las abejas. Es un manejo no invasivo, sin químicos y sin alimentación artificial, por lo que también es más económico para los productores, lo que les permite obtener independencia respecto a la agroindustria apícola y farmacéutica que domina la esfera de la apicultura convencional.

Carmen cuenta que las abejas son seres increíbles, con una organización fascinante. No sólo la estructura social dentro de cada colmena es asombrosa, sino que la cantidad de kilómetros que pueden recorrer diariamente buscando polen es extraordinaria (hasta 5kms/día), así como la capacidad para mantener una temperatura constante de 35 grados dentro de la colmena sólo con el batir de sus alas.

¿Para que alterar este comportamiento tan sabio y ancestral, de una especie que durante miles de años ha realizado sus tareas a la perfección y sin intervención humana? Esta es la premisa que guía a la apicultura natural regenerativa, que, en vez de intervenir, busca acompañar y asistir a las abejas en sus procesos naturales, siempre velando por su bienestar.

Las principales diferencias con respecto a la apicultura convencional tienen que ver con la alimentación y el enfoque frente a enfermedades. En cuando a la alimentación, a diferencia de la mirada industrial, que retira toda la miel de las colmenas en el verano y luego suplementa con alimentación artificial en el invierno, la apicultura natural regenerativa siempre deja una porción de la miel en la colmena para que las abejas puedan alimentarse en el invierno.

En relación a las enfermedades, la apicultura natural regenerativa busca prevenir más que tratar, por lo que se enfoca en mantener los cajones de las colmenas limpios y secos, minimizando las intervenciones que puedan alterar el equilibrio interno de la colmena, sobre todo en los días de mayor frío. Por otro lado, en caso de que sea necesario tratar alguna enfermedad, esto se realiza mediante el uso de insumos naturales tales como el mismo propóleo que producen las abejas, o infusiones de ortiga, orégano y otros biopreparados.

Algunas otras prácticas de apicultura natural regenerativa que destacan son la reutilización de la cera de las mismas abejas para los marcos para evitar el uso de cera que contenga petróleo, el uso de cajones sin pintar y sellados con aceite de linaza para evitar los químicos de las pinturas, el posicionamiento de las colmenas a una distancia mínima entre ellas para evitar contagio de enfermedades, y la minimización de la trashumancia, es decir, el movimiento de las abejas de un lado a otro para polinizar que les genera mucho estrés. Sólo en casos de sequía se permite la polinización trashumante, pero bajo estrictas condiciones de viaje nocturno y en una distancia que implique un viaje menor a 8 horas.

Hoy estas recomendaciones están siendo sistematizadas por la Red Chilena de Apicultura Natural Regenerativa (@redanrchile), de la cual Carmen forma parte, para que más apicultores puedan sumarse a esta práctica y eventualmente certificarse. Por ahora, esta asociación gremial ha establecido 6 principios éticos que los interesados en esta técnica pueden comenzar a seguir:

  1. Conoce y respeta los patrones de comportamiento y ciclos naturales de las abejas
  2. Comprende a las abejas en su contexto ecosistémico
  3. No ataques a tus colmenas con productos químicos ni alimentos artificiales
  4. Realiza tus intervenciones en base a la observación
  5. Fomenta la poliproductividad y equilibrio en las cosechas
  6. Co-crea nuevas economías, circuitos cortos y precios justos

Cafecito de la tarde

Después de una mañana muy entretenida conversando con Carmen en Punucapa, me fui con mis frascos de miel y el corazón lleno de esperanzas al comprobar nuevamente que otra forma de producción alimentaria es posible.

Me encanta conocer a productores que desafían lo convencional y se atreven a volver a lo natural, a la observación de patrones y a los ciclos de la naturaleza. Sólo entendiendo el contexto donde estamos insertos y lo que lo hace único, es que podremos realmente comprender el rol regenerativo que tenemos en nuestras manos para potenciar toda esa vitalidad que nos rodea y de la cual también somos parte.

Mi cafecito de la tarde ese día estuvo más dulce de lo normal. No fue una cucharadita de miel sutil la que esta vez agregué a la taza, sino que una bien cargada, sabiendo que, si es Kunu, las abejas que produjeron esa miel disfrutan de un bienestar inigualable y de una cuidadora comprometida, que traspasa su magia y buena energía a todo lo que hace.   

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