Por fin después de más de dos meses de allegados en la casa de mis suegros, este fin de semana volvemos a habitar nuestro departamento.

Han sido dos meses de vivir a lo gitano, con ritmos y espacios ajenos, y si bien agradezco la infinita generosidad de mis suegros por acogernos en esta emergencia, también necesito volver a mi rutina, mi cocina, mis tiempos, mi comida y mi espacio.

Así que este finde celebraremos haciendo lo que mejor sabemos hacer: comiendo rico, haciendo un picoteo con un vino especial y gozando de los pequeños placeres de la vida simple.

Cuando pensamos en un picoteo, no siempre pensamos en que el ajo sea el protagonista. De hecho, siento que el ajo muchas veces es relegado a un segundo plano en la cocina; algo así como que esté, pero que no se note tanto.

A mi por el contrario, me encanta y desde que llegamos a Valdivia nos hemos vuelto fanáticos de las pastas de ajo asados que se encuentran en todos los negocios de barrio. Si el ajo es chileno y de buena calidad, como estos de Huerto Los Chilcos, darle protagonismo al ajo en la mesa es algo que podemos hacer con confianza.

PASTA DE AJO ASADO

Ingredientes: 

Preparación:

  1. Limpia los ajos, remueve su piel exterior y corta las puntas, procurando mantener toda la cabeza junta, sin que se separen sus dientes.
  2. Pon las 4 cabezas de ajo en una fuente o lata para horno, y cúbrelos con 2 cucharadas de aceite de oliva, y 1 cucharadita de sal de mar.
  3. Lleva al horno a máxima temperatura (250 grados C) por 45 minutos o hasta que estén muy blandos.
  4. Saca los ajos del horno y déjalos reposar 30 minutos antes de moler. 
  5. Mientras aún estén tibios, remueve la piel de cada diente y en un plato muélelos todos juntos con un tenedor y 1 cucharada más de aceite de oliva. 
  6. Guarda la pasta en un frasco de vidrio en el refrigerador y ocúpala como un dip para el pan, para acompañar quesos en un picoteo, o para adobar lo que quieras cocinar.