Estos días en el sur ha hecho tanto pero tanto frío, que hasta mi aceite de oliva se gelificó; como si la tuviera dentro del refrigerador, pero está en la despensa. Mi masa madre se demora mil horas en activarse hasta el punto en que ya está apta para hacer pan, y dormir sin guatero no es una opción.

Por eso, creo que esta semana he dado por iniciada oficialmente la temporada de caldos, sopas, guisos y todo lo que pueda ser calentito y caldúo. Comer algo frío e incluso tomar agua fría es como un no-no en esta época; no lo digo yo sino que el ayurveda, la medicina china y tantas otras filosofías ancestrales que entienden mucho mejor que nosotros, occidentales modernos, esto de los ciclos de la naturaleza y cómo nos relacionamos a ella a lo largo del año y la vida.

Así que, ¡a tomar sopas se ha dicho! En esta versión de la clásica sopa de zapallo, agregamos unos colinabos para darle un toque de frescor. Me encantan los colinabos, pero siempre los he comido crudos y en ensaladas, así que en esta ocasión me atreví a variar y probarlos cocidos, y la verdad es que quedan muy ricos. ¡Que la disfruten!

SOPA DE COLINABO Y ZAPALLO

Ingredientes:

Preparación:

  1. Picar el ajo y la cebolla y saltear con el aceite de oliva en una olla grande a fuego medio por 5 minutos.
  2. Picar los colinabos y el zapallo en cubos y agregar a la olla.
  3. Agregar el caldo y las tazas de agua, y revolver bien. 
  4. Añadir la sal y el vinagre de manzana, revolver y tapar la olla. Dejar que se cocine a fuego fuerte por 10 minutos y luego bajar el fuego al mínimo y dejar que siga la cocción por otros 15 minutos.
  5. Moler todo en una licuadora o con una mini pimer y servir caliente con tus toppings favoritos (semillas, verduras, queso parmesano, etc.)